Construido en 1862, este hotel ocupa un edificio que antiguamente albergó la prisión central de Lucerna hasta otoño de 1998.
Donde los prisioneros hicieron planes de escapada durante más de 135 años, hoy en día los turistas y residentes de Lucerna disfrutan del ambiente único de este hotel y de su bar Alcatraz. Pero, cuidado, es posible que cuando entre no quiera volver a salir.
- Habitaciones
- 56
Está céntrico, es muy auténtica la ubicación en una antigua prisión (le da carácter) y lo saben potenciar poniendo "ornamentación" al efecto.La limpieza. Las cortinas tenían polvo acumulado de meses, y en los rincones detrás de las camas habían arañas con sus telas y todo. Las habitaciones son muy poco espaciosas (no hay sitio dónde abrir las maletas. Ni una triste mesilla dónde dejar el reloj por la noche, la guía o la cámara... El lavabo debería estar dentro del baño, y no fuera, al lado de las camas.todo comentarios